martes, 29 de marzo de 2016

¡Ya es primavera !



El día 20 de marzo se dio entrada oficial a la primavera en nuestro calendario. Si bien es cierto que los ciclos de la naturaleza llevan ritmos  más flexibles, sí es esta estación el momento en el que el campo va despertando de su descanso invernal.

Dedicamos esta entrada a la flor que, como su propio nombre indica, ha venido anunciando la primavera. A veces, dependiendo del año, empiezan a verse ya incluso a finales de diciembre; de hecho, se las vio en el Paseo botánico de San Silvestre.

En Flora ibérica nos encontramos con toda la variedad de prímulas que podemos ver en la península: 

Primula acaulis o vulgaris: La más común y abundante. Nativa del oeste y sur de Europa. Flores perfumadas, amarillo pálido con el centro más oscuro; brotan individualmente en rabillos afilos de largos pelos, que salen de la roseta foliar. 

Primula acaulis
Primula veris: su hábitat comprende la mayor parte de las regiones templadas de Europa. Se la encuentra frecuentemente en terrenos más abiertos que P.  acaulis, como prados, dehesas, dunas costeras y sobre acantilados. Las flores amarillo intenso surgen entre los meses de abril y mayo formando ramilletes de 10 a 30 flores sobre un único tallo de 5 a 20 cm de alto, cada flor tiene entre 9 y 15 mm de anchura. Es fácilmente confundida con P.  elatior, una especie estrechamente emparentada con ella y con la que comparte un aspecto muy similar, 
Primula veris columnae
 Primula elatior: en suelos nutrientes y ricos en calcio, en los húmedos bosques y prados de toda Europa. Puede confundirse con la P. veris, que tiene una apariencia general similar aunque la P. elatior tiene las flores más grande, de color amarillo pálido y una corola en forma de tubo sin pliegues. La floración se produce entre abril y mayo, estando en grupos de 10-30 juntas en un solo tallo de 10-30 cm de altura.
Primula elatior
En ambiente de montaña, más escasas, se pueden encontrar también algunas otras especies de la misma familia: 

Primula integrifolia: En los pastos, substratos pedregosos silíceos o calizos descalcificados, húmedos, encharcados o innivados, ± sombríos. A una altitud de 1100-3080 m, en los Alpes centrales, Pirineos y Cordillera Cantábrica.

Sobre ésta tenemos que destacar que ha sido citada por primera vez para el País Vasco en 2004 en Karrantza por parte de un miembro del departamento de Botánica de la Sociedad de Ciencias Naturales de Sestao. Se encuentra incluída en el Catálogo Vasco de Especies Amenazas
Prímula integrifolia en Bizkaia
Prímula integrifolia en Bizkaia
Primula farinosa: sus flores, azul-violeta, aparecen a principios de la primavera. Nativa del norte de Europa y de Asia; puede aparecer a gran altura en las montañas del sur de Europa.
En Euskadi sólo está citada en Araba e incluída en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas.
Primula farinosa
Primula hirsuta: en suelos pedregosos en matorrales subalpinos, grietas musgosas sombreadas y cantiles soleados de rocas calcáreas y silíceas. A una altitud de 1400-3000 m. en los Alpes centrales y occidentales y Pirineo central. Inflorescencia multiflora. Corola de color rojo rosada; garganta y tubo más claros.

Primula latifolia: En roquedos silíceos, en matorrales subalpinos, también sobre substratos pedregosos; a una altitud de (1200)1600- 2800 m., en los Alpes centrales y occidentales y Pirineo oriental.

Texto:  attaju
Fotos:  J. Elorza, S. Patino, A. Prieto y B. Zorrakin 

miércoles, 17 de febrero de 2016

Charla: Las plantas en la cultura tradicional vasca


Hoy miércoles 17 de febrero
A las 19:00
En la Ekoetxea (C/ Pelota, 5 - Bilbao)
Por Gorka Menéndez 
En todas las culturas, dentro de la llamada sabiduría popular, las plantas ocupan un papel fundamental: para curarse, alimentarse, vestirse...

Es la llamada etnobotánica la que se encarga de estudiar la relación entre el ser humano y el reino vegeta

miércoles, 3 de febrero de 2016

Plantas invernales de Bizkaia



Desde el inicio del invierno, la naturaleza, que parecía muerta, comienza a despertar de nuevo después de un corto período. Algunos árboles como el avellano exhiben ya sus amentos masculinos colgantes.


Primula acaulis y Helleborus viridis nos muestran sus flores iniciando el embellecimiento de nuestros montes. 
Primula acaulis
Helleborus viridis
Cerca de la costa Erica lusitanica con sus numerosas y blancas flores engalanan las orillas de carreteras y autopistas y Bellis sylvestris, una margarita mediterránea, crece en abundancia. Entre los narcisos, que son los anunciadores de la primavera, Narcissus tazetta escapada de los jardines, florece llamativo antes que sus congéneres silvestres: Narcissus bulbocodium, N. minor y N. pseudonarcissus.

Durante el mes de febrero, tan temido por su rigor climático pero con la primavera ya mucho más cerca, es cuando florecen algunos árboles autóctonos como Alnus (alisos), Salix sp. (sauces), Populus tremula (álamo temblón) etc. Las alóctonas Senecio mikanioides y Petasites fragans hacen su presencia, la primera cerca de la costa enmarañada entre zarzas y la segunda formando grandes poblaciones exhalando un delicioso aroma.
 
Petasites fragans
Barlia robertiana, esa bella orquídea tan escasa en la provincia, asoma tímidamente sus flores con el miedo de que algún desaprensivo le corte la vida. 

Barlia robertiana
En Monte Lucero, donde el clima es muy benigno, Arisarum simorhinum está en su esplendor al ser planta de óptimo mediterráneo. En algunos años la hemos visto florecida en diciembre.
Arisarum simorhinum

Otras flores autóctonas aparecen por diversos lugares como Daphne laureola, Smyrnium olusatrum, Ranunculus ficaria, Helleborus foetidus, Tussilago farfara, Viola riviniana, Romulea bulbocodium, Hepatica nobilis, Pulmonaria longifolia, Symphytum tuberosum, Scilla verna y Scila lilio-hyacinthus, Thymelaea ruizii, Lathraea clandestina, Asphodelus fistulosus cerca de la costa, Moricandia arvensis, en expansión,

Daphne laureola
Rannunculus  ficaria
Tussilago farfara
Hepatica nobilis
Asphodelus fistulosus
Scila lilio-hyacinthus
Viola riviniana
Helleborus foetidus
Romulea bulbocodium
Lathraea clandestina
y los helechos (Pteridofitas) Equisetum telmateia con sus brotes fértiles que preceden a los estériles, y el diminuto pero no menos interesante Ophioglossum lusitanicum que asoma ya a primeros del año. 
Equisetum telmateia
Ophioglossum lusitanicum
También durante este mes ha estado esplendorosa la mimosa (Acacia dealbata) cultivada profusamente y asilvestrada en este propicio clima.

Por último hacer mención de aquellas flores que se encuentran en Bizkaia durante casi todo el año como Linaria maritima y las alóctonas Vinca sp., Oxalis pes-caprae y la minúscula Cotula coronopifolia que ha invadido parques y jardines del gran Bilbao.

Todas estas primicias de la naturaleza las podemos admirar al mismo tiempo que nuestros montes están cubiertos de nieve debido a este maravilloso clima que gozamos en el Señorío.

Ya en el mes de marzo, antes incluso de la llegada cronológica de la primavera, se produce el estallido floral que lo dejamos para otro capítulo.

Texto: Javier Elorza
Fotos: Javier Elorza y Begoña Zorrakin 

martes, 26 de enero de 2016

Encuentro botánico



El domingo 24 de enero celebramos el encuentro anual del Herbario Digital Xabier de Arizaga (IAN) y los botánicos de la Sociedad de Ciencias Naturales de Sestao. Acudimos 12 personas a la convocatoria: 5 del Herbario Digital, 6 de Sestao además de un amigo gipuzkoano. 


A las 10 en el Ayuntamiento de Plentzia nos reunimos para, tras un cafecito de reencuentro, darnos un paseo. Por la orilla de la playa de Gorliz vamos comentando la actuación de recuperación de dunas que se está realizando y visitamos la única población de Lotus ornithopodioides y en la zona de Astondo contemplamos las dunas fósiles que dan cobijo a un buen número de especies amenazadas, como Linaria supina subsp. marítima, Herniaria ciliolata, Koeleria albescens, etc..además de otras muchas de notable interés. Tomamos el sendero que, a través del encinar (donde pudimos observar enormes manchas de otra especie protegida el Lentisco o Pistacia lentiscus), nos lleva, pasando por unos miradores panorámicos, hasta Cabo Billano y el faro. 

No llegamos hasta allí, en las ruinas del Fortín de Askorriaga (del s. XVIII) en la punta de Ustrikoetxe, y que el Asplenium marinum ha elegido para vivir en sus viejos muros y en cuyos alrededores se asienta una población del endemismo más genuino de nuestro país la Armeria euscadiensis, emprendemos el camino de regreso, ya por la carretera,  tras disfrutar de espléndidas vistas de la costa cantábrica en un día espectacular. 
  
Y así, nos dirigimos a comer. Una comida compartida en animada conversación favorecida por la gran mesa redonda con vistas a la mar donde nos instalaron. Hablamos de flora ¡cómo no!, de proyectos, de posibilidades de colaboración, anécdotas de viajes, fotografía, incongruencias de las administraciones…. y muchas cosas más. No decayó la conversación y, aún sin ganas de separarnos, continuamos en una terraza tomando la espuela hasta la puesta del sol, planeando futuros encuentros. 




Siempre es agradable encontrarse con viejos amigos, es motivador charlar con personas con aficiones/pasiones afines, es gratificante sentir que es posible la armonía entre personas de diferentes asociaciones, con distintas actividades dentro del mundo de la flora… del estudio y protección del medio ambiente en general, la todología como interés por todo ser vivo. Bromeamos al final sobre la representación alavesa, bizkaina, gipuzkoana… y hasta navarra.